sábado, 3 de noviembre de 2012

El cambio


Un día, un becerro tuvo que atravesar un bosque virgen para volver a su pastura. Siendo animal irracional, abrió un sendero tortuoso, lleno de curvas, subiendo y bajando colinas.
 
Al día siguiente, un perro que pasaba por allí usó ese mismo sendero para atravesar el bosque. Después fue el turno de un carnero, líder de un rebaño, que, viendo el espacio ya abierto, hizo a sus compañeros seguir por allí.
 
Más tarde, los hombres comenzaron a usar ese sendero: entraban y salían por el tortuoso camino, quejándose y maldiciendo, con toda razón. Pero no hacían nada para crear una nueva alternativa.
 
Pasaron muchos años y el camino se convirtió en la calle principal de un poblado y, posteriormente, en la avenida principal de una ciudad. Todos se quejaban del tránsito, porque el trayecto era el peor posible.
 
Mientras tanto, el viejo y sabio bosque se reía, al ver que los hombres tienen la tendencia a seguir como ciegos el camino que ya está abierto, sin preguntarse nunca si aquella es la mejor elección.
 
[Autor: Paulo Coelho]

miércoles, 10 de octubre de 2012

Diez características básicas de una buena escuela

Hay una gran diferencia entre una escuela y una buena escuela. Aún contando con los mismos recursos (materiales y humanos) y el mismo tipo de población estudiantil, existen diferencias notables en la calidad del servicio que prestan unas y otras.

¿Qué hace que una escuela obtenga mejores resultados que otras? ¿Qué marca la diferencia?

Encontramos un grupo de 10 condiciones que constituyen la base de la gestión de una buena escuela. Las detallamos a continuación:

En una buena escuela...
  1. Existe una adecuada organización del tiempo, que permite el máximo aprovechamiento para la enseñanza. Hay clases todos los días hábiles previstos en el calendario escolar.
  2. El espacio y el mobiliario son suficientes y adecuados para la tarea escolar.
  3. Hay un proyecto escolar conocido y compartido por la comunidad (visión y objetivos comunes).
  4. Los directivos están en la escuela, su presencia es constante y se encuentran al frente de la institución (asumen el liderazgo).
  5. La enseñanza se planifica y existen estrategias de seguimiento al trabajo en el aula.
  6. La enseñanza y el aprendizaje se enriquecen con el uso de diferentes recursos didácticos. Todos los alumnos disponen de materiales para trabajar, privilegiando el libro. Existe una prioridad escolar en acrecentar la cantidad de libros, existentes y leídos, por alumno.
  7. Los directivos y docentes tienen altas expectativas sobre su propio trabajo y el de los alumnos; se actualizan y trabajan en equipo asumiendo responsabilidades compartidas por el aprendizaje de los alumnos.
  8. Existen procesos de detección, atención y seguimiento para alumnos con dificultades de aprendizaje. Se implementan sistemas de tutorías y estrategias de formación de habilidades para estudiar.
  9. Se mantiene una estrecha relación con la comunidad (padres de familia, instituciones externas, autoridades, etc.). La escuela conoce a las familias y propicia su participación.
  10. La evaluación y la autoevaluación son elementos esenciales. La escuela se responsabiliza por los resultados que obtiene, identifica sus aciertos y errores, se preocupa por conocer la opinión de los alumnos y las familias acerca de lo que marcha bien y de lo que necesita ser mejorado.
Insisto en que estas diez características son tan solo una base.

Con tu visión y experiencia como educador, te invito a participar en este blog y compartir tus puntos de vista.

Gracias por leerme.



Referencia bibliográfica:
ROMERO, Claudia (2008): Hacer de una escuela, una buena escuela: evaluación y mejora de la gestión escolar. Aique Grupo Editor. Buenos Aires, Argentina.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Parábola del empresario elefante

[Autor desconocido]

En el corazón del África Safari vivía una gran manada de elefantes, que recorría las extensas praderas bajo el inclemente sol. Todos los días, la rutina consistía en visitar algunos ojos de agua para beber y refrescarse.

El líder de la manada era Herminio, un gran y majestuoso elefante. Éste se había convertido en líder durante sus primeros años de madurez, cuando Tony, el viejo líder, había perdido la vida a manos de un codicioso cazador. Herminio había reinado supremo, defendiendo a su manada de todos los predadores. Ahora, en sus últimos años, sus colmillos mostraban las señales de muchas batallas.

Herminio era un líder fuerte e inflexible en sus decisiones. Había protegido a la manada a su rigurosa manera y rara vez había escuchado algún otro punto de vista. A menudo se encontraba en una situación potencialmente peligrosa y tenía que tomar una decisión inmediata por sí mismo. En muchas ocasiones había tenido la suerte de no perder jóvenes crías en las garras de los leones hambrientos.

Los jóvenes elefantes, entre los cuales estaban Aldo y Pepe, trataban de convencer a su líder para que variara sus rutas y horarios en los ojos de agua, pero ninguno tuvo éxito. Los leones conocían bien las rutinas y esto hacía que las crías fuesen una presa fácil.

¡El desastre los golpeó! El líder no vio a la leona Landy acechando a la manada. Las leonas Landy y Loli saltaron de los arbustos, atrapando a dos crías. Sus madres furiosas pelearon con valor para salvarlas; sin embargo, Landy y Loli eran fuertes y estaban decididas, ya que necesitaban alimentar a sus hijos. Utilizaron el ataque sorpresa a su favor.

Herminio se rehusó totalmente a creer que su decisión de no variar las rutinas era la culpable. Después de todo, él tenía tres esposas a las que amaba mucho. Nunca pondría en peligro el bienestar de sus cónyuges, creía que actuaba en el mejor interés de su manada.

Los elefantes más jóvenes intentaron una y otra vez influir en el líder, a fin de que modificara sus rutinas y horarios para llegar a los ojos de agua. Sin embargo, el líder sencillamente no los escuchó. Continuó tomando sus decisiones a medias, cada que surgía una crisis.

La pérdida de crías pequeñas, así como de los más viejos y lentos elefantes, a causa de los leones, se convirtió en algo común durante los siguientes meses. Razón por la cual los jóvenes elefantes decidieron que había llegado el momento de reemplazar a su líder.

Los pequeños de la manada habían quedado tristemente reducidos y existían pocas esperanzas de que nacieran nuevas crías bajo las terribles condiciones de sequía. Cuanto menos eran los miembros de la manada, más vulnerables al ataque se tornaban, ya que los leones sentían su debilidad y falta de unidad.

El tiempo de destituir al líder había llegado. Los elefantes jóvenes llevaron a Herminio al Laurel de Tadeo y ahí, en una espesa zona de matorrales, el miembro más fuerte que era Aldo inició una cruda batalla que terminó cuando el líder, debilitado, se golpeó con un gran tronco.

Una vez vencido, Herminio fue exiliado de la manada y se quedó abandonado, deambulando solo por la plaza grande, vendiendo sus encantos a los turistas.

domingo, 8 de enero de 2012

La clave del éxito para una reforma educativa


En nuestro país, las reformas educativas van y vienen sin que se logre transmitir la sensación de que vamos por el camino correcto, de que estamos avanzando. A pesar del esmero con que las autoridades intentan demostrarlo, las reformas no han logrado penetrar fuertemente en el salón de clases.

Un marcado sentimiento de desencanto se manifiesta entre la comunidad escolar, los profesores cursan con resignación los diplomados correspondientes a la reforma en turno, pero siguen pensando que nada cambiará, que el contenido de los cursos es “muy interesante” pero imposible de aplicar en nuestra realidad.

¿Qué se requiere para que una reforma educativa tenga éxito? Intentemos encontrar la respuesta.

En el Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI, presidida por Jacques Delors, se considera a la comunidad local y, sobre todo, los padres de familia, los directores de las escuelas y los docentes, como el factor primordial para la aplicación satisfactoria de una reforma.

Delors afirma que todos los intentos por imponer las reformas educativas desde arriba o desde el exterior han fracasado rotundamente, motivo por el cual sugiere la participación de la comunidad local en la evaluación de las necesidades, mediante un diálogo franco con las autoridades públicas. Propone debates internos, capacitar a los padres de familia y a los docentes, con el objetivo de contribuir a una mayor toma de conciencia y compromiso.

Ninguna reforma dará resultados positivos sin la participación activa del equipo docente, ya que el corazón de la mejora está en lo que los profesores piensan y hacen en el aula.

Necesitamos profesores adecuadamente formados, que cuenten con los elementos necesarios para impartir una enseñanza de calidad (libros, herramientas tecnológicas, etc.).

También requerimos directores que sean capaces de realizar una adecuada gestión en sus escuelas. El liderazgo de la mejora continua de un plantel debe ser asumido por el director.

Finalmente, el informe de la Comisión puntualiza que el mejoramiento del sistema educativo obliga al político a asumir plenamente su responsabilidad de tomar las decisiones acertadas.

En pocas palabras, los resultados educativos en México pueden mejorar si se refuerza la eficacia de sus escuelas, y para eso necesitamos contar con directores, maestros y autoridades competentes, que sean buenos haciendo su trabajo.  

Para lograrlo, se necesita tiempo, paciencia y mucho trabajo; no existen atajos ni recetas rápidas para la implementación de una reforma educativa.

Toda la comunidad escolar deberá sentirse incluida como parte del proyecto, porque para alcanzar el objetivo se requiere del compromiso de todos, y sin participación no hay compromiso.


Referencia bibliográfica:
DELORS, Jacques (1996): La educación encierra un tesoro. Ediciones UNESCO. México, D.F.