domingo, 8 de enero de 2012

La clave del éxito para una reforma educativa


En nuestro país, las reformas educativas van y vienen sin que se logre transmitir la sensación de que vamos por el camino correcto, de que estamos avanzando. A pesar del esmero con que las autoridades intentan demostrarlo, las reformas no han logrado penetrar fuertemente en el salón de clases.

Un marcado sentimiento de desencanto se manifiesta entre la comunidad escolar, los profesores cursan con resignación los diplomados correspondientes a la reforma en turno, pero siguen pensando que nada cambiará, que el contenido de los cursos es “muy interesante” pero imposible de aplicar en nuestra realidad.

¿Qué se requiere para que una reforma educativa tenga éxito? Intentemos encontrar la respuesta.

En el Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI, presidida por Jacques Delors, se considera a la comunidad local y, sobre todo, los padres de familia, los directores de las escuelas y los docentes, como el factor primordial para la aplicación satisfactoria de una reforma.

Delors afirma que todos los intentos por imponer las reformas educativas desde arriba o desde el exterior han fracasado rotundamente, motivo por el cual sugiere la participación de la comunidad local en la evaluación de las necesidades, mediante un diálogo franco con las autoridades públicas. Propone debates internos, capacitar a los padres de familia y a los docentes, con el objetivo de contribuir a una mayor toma de conciencia y compromiso.

Ninguna reforma dará resultados positivos sin la participación activa del equipo docente, ya que el corazón de la mejora está en lo que los profesores piensan y hacen en el aula.

Necesitamos profesores adecuadamente formados, que cuenten con los elementos necesarios para impartir una enseñanza de calidad (libros, herramientas tecnológicas, etc.).

También requerimos directores que sean capaces de realizar una adecuada gestión en sus escuelas. El liderazgo de la mejora continua de un plantel debe ser asumido por el director.

Finalmente, el informe de la Comisión puntualiza que el mejoramiento del sistema educativo obliga al político a asumir plenamente su responsabilidad de tomar las decisiones acertadas.

En pocas palabras, los resultados educativos en México pueden mejorar si se refuerza la eficacia de sus escuelas, y para eso necesitamos contar con directores, maestros y autoridades competentes, que sean buenos haciendo su trabajo.  

Para lograrlo, se necesita tiempo, paciencia y mucho trabajo; no existen atajos ni recetas rápidas para la implementación de una reforma educativa.

Toda la comunidad escolar deberá sentirse incluida como parte del proyecto, porque para alcanzar el objetivo se requiere del compromiso de todos, y sin participación no hay compromiso.


Referencia bibliográfica:
DELORS, Jacques (1996): La educación encierra un tesoro. Ediciones UNESCO. México, D.F.